lunes, 18 de marzo de 2013

Familia.






Cuando llevas mucho tiempo sin ver a tus padres, abuelos, primos, hermanos, amigas, familia, y te encuentras de repente celebrando el cumpleaños del hijo de un amigo, en una casa llena de niños, niños al rededor de una tarta ansiosos por soplar las velas, corriendo de un lado para otro sin otra preocupación que la de divertirse y procurar no caerse mientras se persiguen unos a otros, no te queda otra que emocionarte y recordar con lágrimas en los ojos lo feliz que eras a su edad, y lo que echas de menos tu casa. Terminas por darte cuenta de hasta dónde eres capaz de llegar si te lo propones, y entendiendo los miles de giros que tu vida puede dar. Aprendes cuáles son tus límites, sabes quien son los verdaderos amigos, quienes son los que de verdad te quieren, la verdadera familia. Descubres  la maravillosa experiencia que supone vivir fuera de casa y conocer gente nueva, pero la aún más maravillosa experiencia de saber que tu sitio en casa sigue tal y como lo dejaste, que los pedacitos de corazón que terminaste por robar siguen intactos.