Lo mejor de todo, es llegar a tu habitación muerta de sueño pero con mil cosas que hacer, y encontrarte a estas dos, con toda la alegría e inocencia del mundo, con todas las ganas de conocer, de saber, preguntar y aprender.
Que se sientan con toda la confianza para cotillear y preguntar sobre todas las fotos del móvil, las del tablón y las de la pared, te hace estar como en casa. Poquito a poco voy descubriendo su grandeza. Son geniales.
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